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Del afán no queda sino el Tratado

junio 2, 2010

Julio José Orozco
Abogado Comercialista de la firma OROZCO Legal & Co.
www.orozco.legal
j.orozco@orozco.legal

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Diario LA REPÚBLICA / Asuntos Legales

La velocidad ha sido siempre enemiga de los buenos y sólidos acuerdos en cualquier ámbito, pero en temas comerciales y en negociación para la apertura de mercados, el no afanarse es clave. Recientemente advertimos el duro golpe dado a la agroindustria lechera colombiana, que en palabras de su distinguido director gremial, fue una dura consecuencia de los afanes en la negociación del tratado de libre comercio con la Unión Europea.

Pues bien, no esperemos resultados mejores con lo que se viene; el gobierno nacional ha dejado entrever un disgusto y desilusión con el legislativo norteamericano por la demora en la aprobación del tan publicitado TLC, -actitud con al que somos solidarios, porque al fin y al cabo, y permítanme decirlo así, los pacta sunt para protocolizarse y cumplirse-, pero, como novia recién dejada, ha salido a buscar nuevo socio de intercambios, y ha encontrado uno fabuloso como Corea del Sur, y otro menos bueno como Panamá, pero naturalmente, con la intención definida de firmar el matrimonio, pero sin pensar en las capitulaciones!

Corea del Sur, país que conozco a fondo y que me genera fascinación, es un milagro económico. La duodécima economía del mundo se erige a finales del siglo pasado sin contar con recursos naturales explotables en escala, extensión importante soberana de territorio u océanos, y después de haber padecido en 1950 una guerra entre hermanos que le dejó en la indigencia a todos sus ciudadanos. Sin embargo, su Manpower, materializado en alto coeficiente intelectual e increíble capacidad de sacrificio, hacen hoy de Corea del Sur el país más industrializado y avanzado tecnológicamente del mundo. Panamá por su parte, nación hermana, que no cuenta con industria nacional definida, sólo ofrece para intercambio con Colombia el abanderamiento de naves a bajo costo, servicios bancarios de suprema calidad, crédito flexible de diversas cantidades y modalidades, y containers de todos los colores llenos de mercancías traídas del Asia sin impuestos!

Un socio con mucho, y otro con poco, son los prospectos comerciales que afanosamente encontró Colombia, pero aterrizando jurídicamente lo concerniente a la intención del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, tengo que decir que ambas opciones, fruto del afán, no se consultan, por lo menos al comienzo, con las delicadas recomendaciones de la Organización Mundial del Comercio referentes al tratamiento de las “asimetrías fácticas”, pues resulta imposible comparar el tamaño de la industria coreana con la colombiana y sería tonto no tenerlo en cuenta en una negociación reposada con ese país.

Tampoco sucede así con respecto a las “asimetrías jurídicas”, pues Panamá, sobra decirlo, funda su estado de derecho comercial en presupuestos totalmente distintos a los nuestros, ya que no tiene una industria material que proteger, y debemos analizar, con calma, qué es lo que vamos a hacer y negociar, pues recordemos que los tratados comerciales gozan de un especial lugar en la jerarquía normativa colombiana, y lo que menos deseamos es un conflicto de leyes y de derogatorias que vaya en desmedro de la industria nacional. Si con arancel hemos estado invadidos de contrabando, y sufriendo por la grosera triangulación, no quisiera imaginarme un escenario más flexible.

Ojalá recibamos del gobierno nacional un parte de tranquilidad que garantice unas negociaciones con paciencia, apoyadas con asistencia técnica importante, pero sobre todo, la noticia de que dichas negociaciones no se intentan afanosamente por consideraciones meramente políticas, pues como están las cosas, del afán no quedará sino el tratado.

Julio José Orozco O.
OROZCO Legal & Co.
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