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Prosperidad Democrática = Seguridad Jurídica

junio 24, 2010

Julio José Orozco
Abogado Comercialista de la firma OROZCO Legal & Co.
www.orozco.legal
j.orozco@orozco.legal

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Diario LA REPÚBLICA / Asuntos Legales

La seguridad jurídica es una manifestación del valor de la seguridad en general, valor que es fundante de un estado. Si hemos profesado por años que sin el valor de la seguridad es imposible la realización de los demás valores para que el estado surja como tal, sin la seguridad jurídica, en sentido estricto, será imposible que ese mismo estado permanezca en el tiempo. No es casualidad, queridos lectores, que los estados con altos índices de progreso y cohesión social sean aquellos donde su aparato de justicia goza de credibilidad y respeto irrestricto de sus ciudadanos.

En Colombia, por fortuna, este principio ha sido honrado históricamente y apenas amenazado por una incipiente cultura del desacato, si no material o real, si virtual y conceptual de las decisiones de los jueces. No es esta, desde luego, una conducta sistemática de los ciudadanos ni de las propias autoridades, y ello resulta afortunado, pues el censurar los fallos cuando estos no coinciden con los intereses que se defienden, realmente genera un nocivo envilecimiento del poder jurisdiccional del estado, cuya fortaleza debe, por el contrario, preservarse ante todo, para así asegurar la estabilidad de nuestro sistema democrático.

Ciertamente, la falta de certeza en el derecho, no sólo ridiculiza al aparato judicial frente al ciudadano, sino que los frecuentes ataques a las sentencias y fallos terminan por convocar a una general y peligrosa desobediencia judicial. Un ataque a una sentencia, injustificado por definición, proveniente de sectores autorizados, no sólo es una advertida amenaza contra el aparato judicial, sino una tácita invitación para que los ciudadanos hagan de su particular situación procesal una oportunidad para manifestar su insubordinación al estado de derecho; puede haber algo más grave que esto? Para un estado en desarrollo seguro que no.

Las propuestas recientes de reforma a la justicia, desafortunadamente no apuntan con claridad a resolver esta incertidumbre, sino que apuestan a que ajustes de tipo burocrático y estructural resuelvan el problema. El respeto a las decisiones judiciales, y aspectos importantes como el acceso a la justicia, son en esos intentos temas secundarios, lamentablemente.

Así pues, si de verdad queremos un aparato de justicia que funcione eficaz y eficientemente, lo primero será partir de la premisa de la intangibilidad de los fallos y sentencias. En el día del abogado, felicito a todos mis colegas, quienes, pese a la problemática descrita renglones arriba, persiguen a diario encontrar en nuestro país la certeza del derecho que tanto nos hace falta.

Julio José Orozco O.
OROZCO Legal & Co.
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