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Seriedad en el Fútbol S.A. (2)

mayo 13, 2011

Julio José Orozco
Abogado Comercialista de la firma OROZCO Legal & Co.
www.orozco.legal
j.orozco@orozco.legal

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Diario LA REPÚBLICA / Asuntos Legales

Era el mes de julio del año 2010, cuando con ocasión del Mundial de Fútbol de la FIFA escribí en este mismo diario una columna titulada “Seriedad en el Fútbol S.A”. Conminábamos allí al nuevo gobierno nacional para que tramitase un proyecto de ley con miras a organizar a los clubes en serias y responsables sociedades comerciales.

La buena noticia es que hoy esa ley existe. El Presidente Juan Manuel Santos, y su Ministro del Interior y Justicia Germán Vargas Lleras, tramitaron ante el Congreso de manera decidida dicha normativa, sancionada la semana pasada, y que por fin ajusta dicha actividad a lo que es: un verdadero negocio sujeto al estado de derecho formal.

Una “Ley Pelé” es lo que necesitamos! afirmé, ya que décadas atrás, en Brasil, el célebre Astro del fútbol inició dicha cruzada, pues la contumaz y ligera figura asociativa de la que hablé hace unos meses, sólo garantizó, -para casi todos los clubes de dicha potencia futbolera-, muchos años de pérdidas y desorganización.

Sin embargo, como suele suceder en esta picaresca jurídica colombiana, el “campesinado directivo” del sector, con sus voces insurrectas, ha manifestado irresponsablemente que la nueva Ley del Fútbol no garantiza que volvamos a participar en los mundiales. Por ello, me siento en la obligación de manifestar lo siguiente:

El espíritu de la ley nunca fue el intangible salvador del fútbol colombiano. Al fútbol colombiano lo salvarán sus jugadores, pero la ley si organiza dicha actividad, que es lo primero. Me explico: El ordenamiento constitucional y legal colombiano estima que los negocios, actividades de emprendimiento económico, los detonantes empresariales y demás, deben ajustarse a alguna de las figuras que éste contiene, para que constituidas, puedan involucrarse de manera legítima en el mercado y estado de derecho.

Hoy por hoy dichas figuras, en diversidad de especie y clase son: el comerciante individual como persona natural, la empresa unipersonal, las formas asociativas con ánimo de lucro, las sociedades comerciales simplificadas y complejas, las empresas asociativas de trabajo, las sociedades agrarias de transformación, y las meras asociaciones y corporaciones; especie esta última que abrigaba hasta hoy a los clubes de fútbol colombianos.

Reiteran hoy al unísono las Cámaras de Comercio, que el objeto de estas asociaciones o corporaciones es el ofrecer y fomentar el bienestar físico, intelectual y moral de sus asociados y de la comunidad ( léase colegios, universidades, academias etc. ), y por eso pregunto: será esa la única finalidad de los clubes de fútbol? Claro que no!. Los clubes de fútbol colombianos, -además, claro está, de fomentar dichos sanos y altruistas objetivos-, son un negocio, pues a través del ejercicio de contratos de trabajo individuales y colectivos, y explotación de talento humano, persiguen retornos económicos. Lamentablemente para los clubes, ya no se corresponde su naturaleza con las figuras asociativas o corporativas, sino al contrario, con las sociedades comerciales.

Pero incluso, no se entiende de verdad el porqué de la insurrección. Para los equipos de fútbol, ser una sociedad comercial implica múltiples beneficios: La personificación jurídica independiente a la de sus socios protege patrimonios y blinda riesgos; se vuelven automáticamente sujetos importantes de crédito, en un momento en el que la banca ofrece oportunidades muy atractivas; se reorganizan los contratos de trabajo de los jugadores y personal de acuerdo a las contabilidades y balances; se hacen aún más atractivos a los patrocinadores, quienes vienen dudando del destino de sus aportes; se democratiza la participación accionaria hacia las hinchadas, que sabemos, acompañan a sus equipos hasta en las peores derrotas (qué mejor socio?); se abre la puerta a la inversión extranjera, que sólo puede percibir rendimientos en este sector si se organiza de la manera en que la nueva ley permite.

En resumen, bienvenida sea la nueva ley del fútbol! Y repito: que los ciudadanos podamos verificar en una cámara de comercio aspectos como la existencia, representación y “estado de salud” de un club de fútbol, ya no sería sino es, una conquista fabulosa para el deporte que tanta gloria nos dio en el pasado, pero que tanta honorabilidad reclama en el presente.

Julio José Orozco O.
OROZCO Legal & Co.
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