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UBER: MILLONES DE DÓLARES PERDIDOS, PESE AL ACIERTO

febrero 20, 2020

Julio José Orozco
Abogado Comercialista de la firma OROZCO Legal & Co.
www.orozco.legal
j.orozco@orozco.legal

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DESTACADO: @Uber_Col usó cinco años después mi tesis jurídica para anunciar su regreso a Colombia, pero …

Desde el año 2015 vengo investigando y construyendo una tesis respecto de la realidad jurídica de la famosa APP, muy querida por nosotros los usuarios colombianos por su fiabilidad y calidad, pero sobretodo por su seguridad. Cinco años atrás comprobé que el razonamiento abstracto, -de la eterna costumbre de las instituciones del estado que tanto le han perseguido-, resulta insuficiente a la hora de descifrar su legalidad. Veamos lo que sucede, -no desde un escritorio-, sino haciendo la tarea de campo:

@Uber_Col es una aplicación tecnológica que se baja a teléfonos celulares inteligentes que cuenten con un robusto plan de datos, la que nos conecta a usuarios que tenemos la necesidad de movernos con automóviles o camionetas que pueden movilizarnos, todo a través de una georeferenciación y geocolocación perfecta. Así, somos los usuarios por una parte y los conductores de los carros por la otra, quienes celebramos ese acuerdo de voluntades: -usted me lleva y yo le pago-.

Este «usted me lleva y yo le pago» tiene pleno respaldo normativo, singularizado en el artículo 981 del Código de Comercio colombiano, en el que se lee: El transporte es un contrato por medio del cual una de las partes se obliga para con la otra, a cambio de un precio, a conducir de un lugar a otro, por determinado medio y en el plazo fijado, personas o cosas y entregar éstas al destinatario.

Ahora bien, en el instante mismo en que yo decido pagar por el viaje y el conductor decide llevarme, -que es un simple comando con el dedo en la pantalla táctil del celular, estando abierta y disponible la APP-, @Uber_Col cobra un porcentaje previamente negociado con el conductor del carro. Este «yo le cobro un porcentaje por ubicarle a quien desea movilizarse» también tiene pleno respaldo normativo, singularizado en el artículo 1340 del Código de Comercio colombiano, en el que se lee: «Se llama corredor a la persona que, por su especial conocimiento de los mercados, se ocupa como agente intermediario en la tarea de poner en relación a dos o más personas, con el fin de que celebren un negocio comercial, sin estar vinculado a las partes por relaciones de colaboración, dependencia, mandato o representación«.

De tajo, estas dos realidades legislativas, -propias del universo del derecho privado-, conducen a que manifestemos, sin ambages, las siguientes claras conclusiones: 1. @Uber_Col no es pues una empresa de transporte. 2. Ambos contratos son positivos en nuestra legislación. 3. La celebración de ambos contratos es lícita. 4. @Uber_Col pues, no subordina a nadie. 5. Pueden ambos contratos ejecutarse simultáneamente. y 6. Todo es legal.

Lamentablemente, @Uber_Col apenas le ha comunicado hoy al público tal diáfana y sencilla realidad, haciéndolo cinco años después de haberla yo planteado y meses después de verse envuelta en un exótico litigio por competencia desleal, promovido por las agremiaciones de taxistas. En relación a esta litis tuve también por manifestar, días atrás, la siguiente y consecutiva verdad: No fue @Uber_Col quien quitó usuarios a taxis; fuimos los usuarios quienes decidimos buscar otras opciones, más prácticas, modernas y seguras, luego ¿cuál competencia desleal?

Esta nueva percepción de la APP respecto de su realidad jurídica, -que es vieja para mí y de mi original concepción-, da al traste total con la competencia que la Superintendencia de Transporte cree mantener respecto de la compañía (pues la misma no es una empresa de transporte, sino una simple corredora), Por otro lado, eso sí, se pone en el patíbulo la gigante tecnológica, pues pesa sobre sus hombros hoy una sentencia judicial en su contra, que prohibe a la empresa desarrollar su objeto social (providencia dictada por la Superintendencia de Industria y Comercio, en funciones jurisdiccionales), que pese a estar apelada le obliga a no desconocerla, pues la alzada se otorgó en efecto devolutivo. ¿Hay fraude a resolución judicial? Analizarlo será objeto de unas futuras líneas.

Lo vengo pues arguyendo, desde el 2015, en mis columnas de opinión, en cátedra y en redes: @Uber_Col es una tecnología que nos conecta a usuarios que queremos movilizarnos, con conductores de carros que nos pueden movilizar. El contrato lo celebramos usuario y conductor, mientras la APP comisiona por el uso de su facilidad tecnológica; esto es absolutamente legal y lícito.

Julio José Orozco O.
OROZCO Legal & Co.
www.orozco.legal
Copyright © 2006 – 2020

(NOTA: @Uber_Col habla de «contrato de arrendamiento de vehículo», pero es realmente un «contrato de transporte»: La doctrina y la jurisprudencia explican que en el primero no va incluido el conductor, mientras que en el segundo sí)

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